Orgánico, Bio, Ecológico,… ¡vaya un lío!

Nutrición

Lo primero que debes saber es que TODOS los alimentos infantiles cumplen con todas las garantías de calidad exigibles. Todas las materias primas que se utilizan para alimentación infantil, son sometidas a más de 100 controles de calidad para asegurar que cumplen con las normativas que regulan la elaboración de alimentación infantil en cuanto al uso de plaguicidas. Además, Solo utilizamos ingredientes especialmente seleccionados y cultivados para alimentación infantil, que no podrías encontrar en tu tienda habitual.
Estas materias primas siguen diversos controles de todo tipo para asegurar una agricultura sostenible y proteger el medio ambiente. Además de las materias primas, la producción de los tarritos “normales” también está muy vigilada, pasando controles exhaustivos en la manipulación, envasado y etiquetado.
Se podría decir que todos los ingredientes de los tarritos infantiles son la élite de los alimentos: sólo lo mejor para los reyes de la casa.
Los alimentos infantiles ecológicos, por su parte, cumplen estas mismas exigencias de seguridad alimentaria y además siguen unas medidas de producción más rigurosas desde el punto de vista medioambiental. Te lo explicamos…

Orgánico, Bio, Ecológico,… ¡vaya un lío!

¿Cómo definir un alimento ecológico?
- Es aquel que sigue un proceso de producción respetuoso con el medio ambiente que garantiza el bienestar animal y vegetal, la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad. Pero… ¿cómo?:
- Se emplean las mejores prácticas medioambientales.
- Consiguen conservar al máximo los recursos naturales.
- Aplican normas exigentes sobre bienestar animal y vegetal.
- Utilizan procesos respetuosos con el medio ambiente.
Así, la búsqueda de lo ECO está relacionada con el retorno a lo genuino, a lo tradicional y a las bondades de la naturaleza.

Entonces, ¿son unos mejores que otros?
Imagínate dos manzanas: una destinada a la alimentación infantil normal y otra para alimentación infantil ecológica. Las dos manzanas cumplen idénticos requisitos de control y seguridad, de modo que el sabor, textura, olor y color serán muy similares y sólo variarán en matices según la cosecha, época del año, etc.
No obstante, el tema del sabor siempre es una cuestión peliaguda ya que los más pequeños están acostumbrados a un único superalimento (la leche materna) que colma todos sus apetitos. Llegado el momento de la introducción de nuevos alimentos -y tras consultar con nuestro pediatra- podemos ofrecerles frutas, verduras y/o cereales “normales” o ecológicos, ya que ambas alternativas son magníficas en cuestión de calidad (¡y sabor!). Tu bebé, como el buen gourmet que es, te transmitirá cuáles son sus favoritos con una sonrisa satisfecha.

Orgánico, Bio, Ecológico,… ¡vaya un lío!
Parece un lío, pero es tan fácil como que ¡son lo mismo! La normativa europea nos aclara que los países miembros pueden emplear libremente el adjetivo que les parezca más adecuado de los tres -biológico (BIO), ecológico (ECO) y orgánico- ya que los tres los considera sinónimos. Se trata, pues, de una cuestión meramente cultural; así, los franceses e italianos hablan de alimentos biológicos, los ingleses de orgánicos, los alemanes y nosotros de ecológicos…
Así que, ya sabes, ahora que tienes la información acércate sin complejos a la comida ecológica: pruébala, saboréala, compara… y si decides unirte al club ECO, te animamos a que descubras aquí nuestra gama SOLO Hero Baby, hecha con frutas y verduras ecológicas y nada más.
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