Nutrición infantil: los cereales

Nutrición

Los expertos recomiendan que la mitad de nuestra dieta diaria proceda de los hidratos de carbono, presentes en el pan, arroz, pasta, patatas… y, por supuesto, en los cereales.

La pirámide nutricional de la dieta mediterránea se construye desde hace siglos en torno a los cereales (arroz, avena, cebada, maíz, trigo…) y sus derivados (harina, pan, pasta) como principal fuente de energía para el organismo ya desde la infancia.

Siempre presentes en la alimentación.
Son tan importantes en la dieta que suponen –junto con la fruta- el primer alimento sólido que se incorpora a la misma tras los seis primeros meses de lactancia materna exclusiva que recomienda la OMS.

Las papillas de cereales le proporcionan a tu bebé la energía que necesita para crecer y también los nutrientes que completan su pequeña dieta: proteínas, minerales (calcio, hierro, entre otros) y vitaminas.

Nutrición infantil: los cereales

Además, suponen para ellos el descubrimiento de un mundo nuevo de sabores. Un aprendizaje que podrás guiar escogiendo cereales infantiles naturales, de fácil digestión y que no contengan azúcares añadidos en su composición. Cereales como los de grano completo.

¿Sabías que tu bebé necesita proporcionalmente a su peso y estatura casi el triple de energía diaria que tú? ¡Crecer es un trabajo muy duro!"

Pero, ¿qué es el grano completo?
Para producir los alimentos refinados -como el pan blanco- se emplea la parte interior del grano (endospermo) y se descartan otras partes del mismo que también son ricas en fibra y nutrientes.

El grano completo añade los múltiples nutrientes que aportan el salvado, el endospermo y el germen. La papilla de tu bebé tendrá un color distinto -un tono marrón más oscuro- pero a cambio contendrá más fibra, vitaminas y minerales que contribuyen a mejorar su salud gastrointestinal, controlar el apetito y mantener los niveles de energía altos durante más tiempo.

Perfectos para un desayuno completo.
Cuando son más mayores ya pueden empezar a tomar cereales de desayuno, los cuales se pueden sumara una fruta y un lácteo (leche o yogur) para componer el desayuno perfecto. Puedes ofrecerle distintas alternativas como copos de avena, cereales hinchados sin azúcar, muesli con frutos secos… y, por supuesto, cereales integrales de grano completo.

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