Mi bebé ya está aquí… ¿Y ahora qué?

Momentos en familia

Ser padre por primera vez es complicado. La inseguridad suele generar ansiedad en los progenitores, quienes aún no saben reconocer las señales de su bebé a la hora de saber qué le pasa o cómo proceder.
Es normal la angustia de no saber cuándo alimentar al bebé, qué hacer para que se duerma o los sustos por algún detalle que veas fuera de lo normal. Los primeros días después de traer a tu hijo a casa suelen ser raros y pueden ser difíciles, hay parejas que incluso se desorientan. Nadie dijo que ser padres primerizos iba a ser fácil, ahora hay una persona que depende de ti para todo y tienes la responsabilidad de cuidarlo y educarlo. Pero tranquila no te alarmes, por suerte en Hero somos muchos los que ya hemos pasado por esta situación ¡y hasta hemos repetido! Por eso os ofrecemos este catálogo de consejos para padres primerizos. Os aconsejamos que sigáis leyendo y descubráis que con paciencia y cariño todo se adapta y dentro de poco no recordaréis haber sido solo dos.

Mi bebé ya está aquí… ¿Y ahora qué?

Como cualquier persona lo primero: COMER
Es posible que en los primeros días de vida de tu bebé, este solo tenga energía para dormir y pierda un poco de peso, no debes preocuparte, está comenzando a adaptarse a su nuevo ambiente. Las comidas se sucederán cada 3 o 4 horas, además podrás observar que su piel tiene un tono amarillento que desaparecerá cuando empiece a comer, lo lleves de paseo, etc.

1-. Los Gases
Los bebés cuando empiezan a alimentarse tragan grandes cantidades de aire, ayúdale a expulsar ese aire acumulado en forma de eructo. Una buena táctica es sosteniéndole la cabecita, recostándola sobre tu hombro y dándole unas pequeñas palmaditas en la espalda. Otra forma, es colocarlo en sus pequeñas piernas semi-sentado con el tronco hacia adelante y la cabeza hacia abajo, aguatándolo por el abdomen, y darle unas palmaditas suaves sobre la espalda.

2-. Las Deposiciones
La primera vez que tu bebé evacúe será en forma de una masa verde y negra de consistencia viscosa, llamada meconio. Son las primeras heces formadas en el intestino. Con el paso de los días las defecaciones comenzarán a variar según la alimentación que tenga, lo normal es que después de cada comida el recién nacido tenga una evacuación y si éste está alimentado mediante el seno materno puede que no sean tan frecuentes y tarde varios días.

Si observas que las heces de tu hijo no son de color verde amarillento y tienen una consistencia dura, puede que tenga estreñimiento. Te recomendamos que pidas cita con el pediatra y lo consultes. Debes saber que las evacuaciones de cada bebé son diferentes y que si tu recién nacido sigue teniendo ganas de comer, gana peso y se ve sano, es una buena señal de que todo va bien.

3-. Regurgitaciones de tu bebé.
Ocurre cuando el bebé se ha alimentado demasiado o ha tragado mucho aire mientras comía y la comida no se ha digerido bien; volviendo desde el estómago a la boca. Muchos piensan que está devolviendo o babeando, pero no te alarmes, son normales ya que suceden fundamentalmente porque su aparato digestivo aún es inmaduro. Con el paso del tiempo este irá madurando y tu hijo regurgitará menos.

Y lo segundo: DORMIR.
Tu bebé no dormirá tanto como crees, suelen dormir entre unas 12 y 18 horas al día, así es normal que las primeras noches no duermas ninguna del tirón. Además al principio no es muy recomendable dejar dormir al bebé más de 3 o 4 horas seguidas, sino que es aconsejable despertarlo para que coma. Ten paciencia esto cambiará con el paso de los meses.

Si la cuna es muy grande, puede que tu hijo se sienta perdido en tanto espacio y le cueste conciliar el sueño, puedes colocar unos cojines o peluches en las barras y hacer el espacio más acogedor y confortable. Eso sí, intenta que duerma sólo en su cuna, ya que si se acostumbra a dormir con vosotros, puede que tengas problemas para que se acomode a su camita más tarde.

1-. Dormir por la noche
Es clave seguir un ritual para que tu bebé se acostumbre a dormir a la misma hora cada noche; cantarle una nana, hablarle en voz bajita o acariciarle, son métodos que ayudarán a conciliar su sueño. Cuando le toque su toma nocturna, mantén la luz tenue para que vaya notando la diferencia entre el día y la noche, y una vez haya acabado no te quedes dormida con él en brazos, ya que puede llegarle la olor del pecho y le sería difícil negarse a tomar más.

Debes tener en cuenta que los bebés puede que lloren mucho antes de dormir o se duerman llorando, si estás a su lado y lo acaricias o meces su cuna, le ayudará a que se quede dormido antes. En ocasiones la música también es una buena alternativa, las nanas, cancones de cuna o incluso música clásica.

Ten paciencia e intenta hacer turnos con tu pareja para que se os haga más llevadero. No olvides mirar cómo está su pañal antes de acostarlo, ya que muchas veces la causa del llanto es porque está sucio. Si lo haces a mitad de la noche, no lo muevas mucho para no despertarlo. A partir del cuarto mes más o menos ya no necesitará su toma de la noche, así que podrás descansar más seguido.

2-. Dormir durante el día
Cuando duerma por el día, no es aconsejable que bajes las persianas o cierres las cortinas del todo, debe acostumbrarse a la luz para que asocie que no es de noche.

Un paseo al aire libre a última hora es una de las formas para que el pequeño concilie el sueño más rápido. Evita hacer actividades movidas o juegos antes de irse a la cama, le será más difícil coger
su sueño. Piensa que el bebé no dormirá más horas si lo mantienes despierto más rato durante el día, por el contrario, tu bebé está atento a todo lo que ve y si lo mantienes activo y alterado durante el día, puede que por la noche le cueste más dormir o duerma peor.

Y por último… DISFRUTA
Es cierto que lo habrás oído mil veces, pero es cierto que el tiempo pasa volando, estos primeros meses con tu hijo no volverán y aunque ahora te parezcan duros, seguro que los recuerdas con añoranza, así que disfruta de cada momento y hazlo único.

Compartir

Contenido relacionado: