La importancia de ir al baño a buen ritmo

Bienestar y salud

Color, tamaño, textura, frecuencia… las cacas de tu bebé son ricas en matices y diferencias, ¿constituyen un misterio para ti?
Estado sólido, líquido (o gaseoso); tonos amarillos, marrones o verdosos; frecuencias cambiantes… el proceso digestivo y de evacuación de heces de un bebé durante sus primeros meses de vida vive en constante evolución, algo que puede -pero no debe- preocuparnos, todo tiene su explicación…

La importancia de ir al baño a buen ritmo

Cambios vertiginosos desde el primer día
El proceso es tan marcado y rápido que ya en la primera semana podemos llegar a distinguir hasta 3 o 4 tipos de cacas distintas, tal y como indica esta tabla orientativa del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría:

Edad del bebé:
1 día
Frecuencia de las deposiciones:
1 (Meconio)
Aspecto:
Negra, como un puré pegajoso

Edad del bebé:
2-3 días
Frecuencia de las deposiciones:
2-3
Aspecto:
Verde, primero más oscuro y poco a poco más claro

Edad del bebé:
4-5 días
Frecuencia de las deposiciones:
4-5
Aspecto:
Verde-marrón-amarilla

Edad del bebé:
6-30 días
Frecuencia de las deposiciones:
1 por toma
Aspecto:
Amarillas, líquidas, con grumitos o marrones de color ácido.

Edad del bebé:
1-6 meses
Frecuencia de las deposiciones:
Muy variable
Aspecto:
Blanditas como una pomada.

Así, la primera caca que haga tu bebé tendrá un color negro-verdusco y un aspecto algo viscoso. Es el meconio, que está compuesto por líquido amniótico, moco, bilis, células muertas y secreciones estomacales y del hígado. Lo expulsará normalmente en las 24 horas posteriores al parto.

Con el paso de los días y el comienzo de la alimentación a partir de la leche materna, el tono de las heces va abandonando el verdoso de los primeros días de vida para asentarse en distintos tonos de marrón.

Es a partir de las 3-4 primeras semanas de vida cuando el tracto digestivo de tu bebé irá adquiriendo “personalidad propia” y se torna difícil concretar qué es un ritmo de deposiciones normal… puede ser dos o tres veces al día o en días alternos, depende. Y ninguno de los dos extremos tiene por qué ser indicativo de problema alguno.

¿Y si no puede tomar leche materna?
En este caso, su ritmo digestivo podrá ser algo diferente a los bebés amamantados. Así, si el bebé presenta alguna alteración en el ritmo defecatorio se aconseja que beba más líquidos entre tomas, aumentar el consumo de alimentos ricos fibra (en caso de que ya haya empezado con la alimentación complementaria) y apostar por las denominadas fórmulas antiestreñimiento o digest.

Dichas fórmulas tienen una composición similar a la de la leche materna ya que para crearlas se modifica la estructura de los triglicéridos para obtener ácido palmítico en posición beta (beta palmitato). En ciertos casos contienen, además, mayor cantidad de magnesio con efecto laxante y estimulante del tránsito intestinal.

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¿Está estreñido? ¿Qué podemos hacer para remediarlo?
Que no haga caca a diario no es síntoma de estreñimiento, es completamente normal. Hablaríamos de un problema de estreñimiento si se dan las siguientes condiciones:
- Su frecuencia es inferior a tres veces por semana.
- Le duele la tripa y lo manifiesta llorando.
- Hace cacas más grandes y duras de lo normal.
En ese caso debemos consultar con nuestro médico y abstenernos de emplear métodos como estimular el ano con el dedo o el termómetro ya que están contraindicados. Evidentemente, sólo emplearemos supositorios, laxantes o cualquier tipo de medicación por prescripción médica.

No obstante, esos pequeños episodios son comunes y no deben preocuparte, ten en cuenta que sólo el 5% de los casos de estreñimiento requieren tratamiento médico. Así, el 95% restante se relaciona con la inmadurez del aparato digestivo del bebé y, en edades un poco más avanzadas, con cambios en la dieta.

Introduciendo la fruta, la verdura, los cereales…
Como sabes, la OMS recomienda que los seis primeros meses de vida la alimentación de tu bebé proceda en exclusiva de la leche materna. A partir de ahí comienza una etapa de introducción de nuevos alimentos de forma gradual y con buen criterio para detectar posibles intolerancias o alergias alimentarias.
Es en estos momentos de descubrimiento cuando el tracto digestivo puede “revolucionarse” un poco. Nuevos nutrientes equivalen a digestiones diferentes y, de nuevo, a cambios en el color, la textura y la frecuencia de sus cacas… ¡Nada para lo que no estemos preparados!

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