Educar sin sexismo

Desarrollo del bebé

Saber inculcar valores positivos en tus hijos no es tarea fácil. Sobre todo porque en el mundo de la educación familiar, calan las palabras, pero sobre todo lo que más cala es el ejemplo y la constancia de los mensajes. Educar sin sexismo tiene como punto de partida vivir una vida sin sexismo en nuestro seno familiar.

Educar sin sexismo

¿Cómo educar sin sexismo?

En primer lugar, antes de plantarte ninguna metodología educativa al respecto mira a tu alrededor. ¿Qué mensajes recibe tu pequeño o pequeños a diario? Detecta tú misma si tu entorno es sexista realizando este pequeño test:

1-. Es la hora de la comida. ¿Suele cocinar siempre la misma persona? ¿Es esa persona una mujer?
a). Sí, siempre cocina la madre o la abuela.
b). No, puede cocinar cualquier persona de la casa.
c). Sí, cocina una mujer y si no están ellas, en casa no se come.

2-. Vale, cocina siempre la mamá, tía o abuela pero… Si cocinan ellas ¿Qué rol asumen los hombres de la casa?
a). Se preocupan y ayudan, ponen la mesa, la recogen luego y friegan.
b). No hacen nada, esperan a que esté todo hecho.
c). No hacen nada, pero piden a sus hijos que ayuden a recoger.

3-. Piensa en el futuro… Cuando piensas en las profesiones para tu hijo/a…

a). No las diferencio según el sexo.
b). Creo que mi hijo y mi hija tendrán un futuro distinto
c). Doy por hecho que mi hija sacrificará su carrera profesional por cuidar de su futura familia
Y ahora piensa… Si los ejemplos en casa no son neutrales, ¿Cómo vas a poder realizar una educación sin sexismo?


Creciendo en igualdad
Ser padres es tener la oportunidad día a día de formar a personas que sean mejores, más humanos, más inteligentes, mejor formados y más empáticos para que el mundo que nos viene sea siempre un poquito mejor que aquel que se nos va. Educar sin sexismo es una tarea mucho más sencilla de lo que pudiera parecer, ya que simplemente se trata de educar en la igualdad. Existen algunos puntos en los que esta igualdad debe ser muy clara y constante:

1-. No vincules ningún juego o juguete con el sexo de tus hijos. Deja que tus hijas sean deportistas o tus hijos jueguen con muñecos. Que sean ellos quienes decidan con qué tipo de juegos disfrutan más.

2-. Reparte las tareas domésticas equitativamente y de manera aleatoria. El mensaje es claro: Son tareas que hay que hacer, a ninguno de los dos sexos le gusta ni se le da mejor. Cuanto antes acaben antes podrán jugar.

3-. Apoya a tus hijos en su selección personal de juegos, aficiones o profesiones. Que nunca noten recelos por tu parte.

4-. Fomenta el respeto y la tolerancia en la resolución de conflictos.

5-. Remarca la agresividad y la falta de educación como rasgos negativos, ya los apliquen los hombres o las mujeres. No participes en la idea de que la autoridad se demuestra ‘siendo un mulo’.

6-. Trabaja la afectividad, sobre todo con tus hijos. Que crezcan sintiéndose libres de querer y expresar sus afectos con todo el mundo.

7-. Incentiva la igualdad también en tu matrimonio. El ejemplo es la mejor educación.

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